Mes: mayo 2018

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¿Es la tecnología neutral?

Luis González Reyes, miembro de Ecologistas en Acción

La neutralidad de la tecnología es uno de los imaginarios sociales más extendidos. Su ejemplo predilecto es el del cuchillo, que puede usarse para partir alimento o para dañar a otra persona. ¿Es realmente neutral la tecnología?, ¿se puede aplicar este adjetivo a todo tipo de tecnologías?
Para esbozar alguna respuesta a estas preguntas, una premisa previa es comprender que la tecnología materializada en herramientas no es solo una expresión cultural, sino que condiciona la forma de pensar y de sentir de las personas. Por ejemplo, si una cultura genera objetos para el uso colectivo no solo expresa su articulación comunitaria, sino que la refuerza, ya que implica que sus integrantes tienen que actuar de forma coordinada. Un ejemplo más contemporáneo es cómo internet, los teléfonos móviles y la hibridación entre ambos ha modificado nuestra manera de relacionarnos. Y esto no solo es a nivel personal, sino también institucional y económico.
Se pueden distinguir tres niveles tecnológicos. El primero son las herramientas. En ellas, la energía la ponen los seres humanos. Son en general tecnologías sencillas. El segundo lo componen las máquinas. En este caso, hay una fuente energética exosomática (un combustible fósil, electricidad…) que es la que permite que la máquina funcione, pero el control es humano. El grado de complejidad medio de las máquinas es notablemente mayor que el de las herramientas, pero dentro de las máquinas hay distintos niveles de sofisticación. Tenemos desde molinos de viento como los que inmortalizó Cervantes, que son relativamente sencillos, hasta los aerogeneradores de alta tecnología de 7 MW que se están instalando. Finalmente, estarían los autómatas, que vamos a definir como máquinas que controlan otras máquinas. Aquí la complejidad se incrementa más aun.portada vol 2
El grueso de la historia de la humanidad ha estado exento del uso de máquinas complejas y de autómatas. El cambio de sociedades que usaban herramientas y máquinas sencillas, al de sociedades con una utilización creciente de máquinas complejas no fue irrelevante. El primer nivel tecnológico, entendiendo como hemos dicho que la tecnología es una expresión social que a la vez la condiciona, puede alumbrar sociedades igualitarias o dominadoras. Es decir, que en este nivel sí podríamos hablar de una cierta neutralidad de la tecnología. Neutralidad no en el sentido de irrelevancia social, sino en el de distintos usos. Aquí podría valer el ejemplo del cuchillo.
Pero la tecnología compleja, la basada en máquinas sofisticadas y autómatas es solo propia de las dominadoras y contribuye a perpetuarlas. Hay varios argumentos para sostener esto.
En primer lugar, las tecnologías complejas son intrínsecamente insostenibles. Se basan en materiales no renovables, tienen fuertes impactos ambientales en su ciclo de vida y, en términos globales, todas ellas son muy ineficientes en el consumo energético. De este modo, tienen impactos insoslayables sobre la vida de todos los seres vivos presentes y futuros, y no son universalizables. Es más, en la medida que se ha ido imponiendo el uso de la alta tecnología, esto implicó que actos cotidianos (trabajar remuneradamente, desplazarse…) tuviesen un impacto considerable, significando un ejercicio de poder.
Un segundo argumento es que las máquinas complejas implican que el acceso a cómo funcionan, a su control, solo puede estar al alcance de pocas personas. Son aquellas que pueden dedicar mucho tiempo al estudio de su ingeniería. Como la tecnología es un elemento central del funcionamiento social, este acceso restringido es una desigualdad de poder latente.
Finalmente, los centros de poder, que son quienes controlan la tecnología, tienen una capacidad de coacción mucho mayor con las máquinas complejas. Un ejemplo son los mecanismos de almacenamiento y gestión de la información que han posibilitado las TIC. Gracias a ellas, Google y la NSA (servicio de “inteligencia” estadounidense) atesoran una cantidad de información sobre millones de personas inimaginable por los Estados agrarios. Esta información se usa para quebrar voluntades de forma “delicada” (publicidad) y violenta (represión directa). Otro ejemplo es el incremento en el desnivel bélico entre quienes tienen acceso a armamento tan sofisticado como un portaaviones o una bomba atómica, y quienes solo tienen un cuchillo.Espiral evolución de la energía
Obviamente, esto es matizable y parcialmente enmendable. Por ejemplo, no es lo mismo la tecnología eólica que la nuclear en lo que implica de concentración de poder, ni lo es que internet se configure con neutralidad de la red a que la pierda. Pero eso no quita que no existan relaciones más o menos jerárquicas entre especies, entre generaciones y entre individuos en todos los casos.
En conclusión, determinados grados de complejidad, expresados en este caso en forma de tecnología, tienen costos. Uno de ellos es tener sociedades intrínsecamente desiguales. También tienen beneficios, que no hace falta enumerar pues en una sociedad tan tecnófila como la nuestra son continuamente proyectados. Necesitamos hacer debates sosegados al respecto que nos permitan complejizar, en este caso inequívocamente sí, nuestra visión de la tecnología.

Para ampliar información se puede consultar:

Fernádez Durán, R.; González Reyes, L. (2018): En la espiral de la energía. Libros en Acción, Baladre. Madrid. Disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/?p=29055
Illich, I. (2012, primera edición: 1974): La convivencialidad. Virus. Barcelona.
Mumford, L. (2006, primera edición en castellano: 1971, primera edición: 1934): Técnica y civilización. Alianza Editorial. Madrid.

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González Reyes, Luis (2018). ¿Es la tecnología neutral? En Niaia, consultado el 30/05/2018 en http://www.niaia.es/es-la-tecnologia-neutral/

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¿Qué es el asesoramiento filosófico?

Lucía Sainz Benítez de Lugo. Asesora filosófica. Profesora de Filosofía para Niños

Aunque es algo todavía desconocido para la mayoría de personas, el Asesoramiento filosófico es una práctica que va tomando cada día más fuerza en todo el mundo.
Pero, ¿qué es el Asesoramiento filosófico? ¿En qué se diferencia de una psicoterapia?
El Asesoramiento filosófico se define como una nueva forma de relación de ayuda, alternativa a las psicoterapias, en la que el consultante clarifica sus problemas o conflictos desde una perspectiva filosófica. Muchas personas, de hecho, consideran que los problemas o conflictos que pueden tener en un determinado momento de su vida no son de naturaleza puramente psicológica, sino que más bien tienen que ver con la concepción que tienen de sí mismos, de la realidad y de la vida. En estos casos su problema es de índole existencial o filosófica y es adecuado que esas personas se dirijan a la consulta de un filósofo.
Hace casi cuarenta años, un filósofo llamado Gerd Achenbach abrió la primera consulta de Asesoramiento filosófico en Alemania, y desde entonces este movimiento se ha ido expandiendo por Europa y América principalmente.

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La idea de que la filosofía debe ser puesta al servicio de la vida de las personas, lejos de ser nueva, se remonta a los orígenes de la filosofía misma. Achenbach y algunos otros asesores filosóficos retomaron esta idea al darse cuenta de que muchas personas en nuestra sociedad tenían la necesidad de vivir de una forma más coherente, más plena y, sobre todo, más consciente.
Aunque en la actualidad existen numerosas aproximaciones al Asesoramiento filosófico, a la forma de entenderlo y de llevarlo a cabo metodológicamente, hay bastante consenso sobre algunos de los supuestos más importantes de esta práctica.
Quizá el más general es que todas las personas, lo sepamos o no, tenemos una filosofía personal, es decir, una serie de creencias y actitudes básicas acerca de nosotros mismos, del mundo y de la vida. Este conjunto de creencias configura nuestra experiencia, ya que gracias a ellas valoramos nuestras vivencias como buenas o malas, nos alegramos o sufrimos por lo que nos pasa, nos sentimos capaces o incapaces de hacer determinadas cosas, etc.
Esta filosofía personal está compuesta por creencias que son operativas, es decir, que operan sobre nuestras emociones y patrones de comportamiento. En este sentido existe una diferencia muy importante entre la filosofía operativa y los discursos acerca de lo que decimos creer. Con frecuencia ni siquiera nosotros mismos somos conscientes de esta diferencia y confundimos nuestros ideales, nuestras ideas políticas, creencias religiosas o filosóficas con nuestra filosofía profunda, la que nos permite interpretar realmente nuestras vivencias y nuestra existencia.
Para distinguir la filosofía personal operativa de los discursos que asumimos como propios intelectualmente, es suficiente con examinar si existe coherencia entre nuestras acciones y emociones y nuestras creencias. Cuando decimos de alguien que es contradictorio o que tiene muchas incoherencias, seguramente será porque estamos tomando su pensamiento meramente intelectual como su filosofía operativa y estaremos comprobando que no concuerda con sus acciones. Sin embargo, la filosofía profunda de una persona es siempre coherente con sus patrones emocionales y de conducta, pues entre ambas cosas se da una relación de causa-efecto. Las creencias son causa de nuestras emociones y conductas.

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El problema surge cuando hemos ido asumiendo estas creencias sin darnos cuenta y sin examinarlas, ya que entonces en el proceso de configuración de esas creencias se cuelan elementos como el miedo, la inseguridad, malas experiencias, conclusiones parciales y muy subjetivas sobre nuestras vivencias, etc. El resultado es que las creencias con las que interpretamos la vida son profundamente irracionales. Y las creencias irracionales limitan nuestra experiencia vital, lejos de potenciarla y amplificarla, generando en las personas un sufrimiento innecesario que se puede articular en sensación de fragilidad de la identidad personal, en la falta de contacto con uno mismo, en la pérdida de nuestros propios criterios, etc.
El objetivo del Asesoramiento Filosófico es, por tanto, ayudar al consultante a identificar sus creencias básicas, a tomar conciencia de la forma en la que éstas configuran su experiencia, y a reflexionar críticamente sobre ellas, transformándolas en creencias cada vez más racionales, objetivas y verdaderas. De esta forma, las personas que acuden a una consulta de Asesoramiento Filosófico cumplen tres objetivos: clarifican su filosofía personal, viven de una forma más consciente, y se conocen más a sí mismos.
Sin embargo, este objetivo global del Asesoramiento filosófico, que bien podríamos sintetizar en vivir de una forma más consciente, no se busca para lograr un mayor bienestar, como sí hacen las psicoterapias. Tampoco para conseguir ciertas metas como intenta hacer el coaching. Evidentemente, el trabajo de una persona que revisa y transforma sus creencias operativas para amplificar su experiencia vital suele traer consigo un mayor bienestar, serenidad y plenitud. Lo que es importante es que la introspección filosófica no se convierta en un medio para alcanzar ese bienestar ni ninguna otra meta más allá del autoconocimiento. El compromiso con una vida más consciente y verdadera es siempre un fin que se busca por sí mismo en una consulta de Asesoramiento filosófico. En el momento en el que se convirtiera en un medio, en una forma de lograr otra cosa, obstaculizaríamos la comprensión y el conocimiento de uno mismo.

Referencias bibliográficas:

Barrientos Rastrojo, José: Introducción al asesoramiento y la orientación filosófica. Ediciones X-XI, Sevilla, 2004. Buena introducción al asesoramiento filosófico, en la que se recoge de una forma bastante sistemática el enfoque de algunos de los asesores más importantes de la actualidad.
Cavallé, Mónica: La filosofía, maestra de vida. Santillana Ediciones Generales, Madrid, 2004. Aunque en otras de sus obras recoge con mayor profundidad su propia concepción del asesoramiento filosófico y de la metodología que ella emplea en sus consultas, este libro ofrece una interesante presentación de algunas de las creencias más difundidas en nuestra sociedad desde la perspectiva de género.
VV.AA: Arte de vivir, arte de pensar. Iniciación al asesoramiento filosófico. Desclée de Brouwer, Bilbao, 2007. En este libro varios autores tratan algunos de los elementos más importantes del asesoramiento filosófico, como son el diálogo, la función de las emociones, la creatividad, la transformación personal y social y la dimensión ética en la consulta filosófica.

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Sainz Benítez de Lugo, Lucía: ¿Qué es el asesoramiento filosófico? En Niaia, consultado el 04/05/2018 en http://www.niaia.es/que-es-el-asesoramiento-filosofico/

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El asesoramiento filosófico

Ya en los inicios de la filosofía en la tradición europea, en la Grecia clásica, algunos autores vieron en la filosofía una actividad que aportaba instrumentos valiosos para lograr el cuidado de uno mismo, esto es, para acometer el proceso difícil de conocerse y llevar una vida reflexiva, la única, que según Sócrates, merecía el apelativo de vida digna.

Hace ya casi 40 años, en 1981, un filósofo aleman, Gerd Achenbach, recuperó ese enfoque de la filosofía con un planteamiento específico: abrió una consulta en la que puso en práctica el asesoramiento filosófico. No mucho más tarde, en 1999, un libro escrito por  Lou Marinoff, Más Platón y menos prozac, logró una amplía difusión, llegando a ser un auténtico éxito de ventas. La tesis era sencilla: la gente necesitaba más Platón, esto es, más reflexión filosófica, y menos ansiolíticos y estimulantes si su objetivo era avanzar hacia una vida plena y superar algunos problemas vitales que no necesitaban terapia farmacológica, sino reflexión filosófica.

El asesoramiento filosófico

Pues bien, a este tema se va a dedicar la última sesión del seminario permante de este año académico: al asesoramiento filosófico. Lucía Sainz Benítez de Lugo, una personas que lleva varios años practicando el asesoramiento filosófico nos permitirá acercarnos a una propuesta de prática filosófica potente que aporta modos de pensar que ayudan a afrontar y resolver con mayor acierto los problemas morales a los que tenemos que hacer frente en nuestra vida cotidiana. La sesión será el martes día 8 de mayo a las 16:30 en la sala de grados de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación

Brown bear sow and cubs, Lake Clark National Park, Alaska, USA
A sow alerts her cubs to possible danger nearby.  She huffed and they instantly stood at attention. Sows are very wary of boars who will kill the cubs.  In this case, the rustling she heard was a river otter and its pups.

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