Mes: octubre 2018

El papel de la razón en el debate y en la deliberación

Huberto Marraud

Profesor titular. UAM

La teoría de la argumentación estudia nuestras prácticas argumentativas¸ es decir, las prácticas en las que pedir, dar y recibir razones es un componente esencial. Entre esas prácticas ocupa un lugar destacado la deliberación, un tipo de diálogo o intercambio argumentativo en el que los participantes intentan tomar conjuntamente una decisión sobre un asunto de interés común. El debate, que Douglas Ehninger y Wayne Brockriede definen como un procedimiento para la toma crítica de decisiones en el que las partes apelan a un árbitro y se comprometen a acatar sus decisiones, proporciona otro ejemplo de práctica argumentativa.

La teoría de la argumentación, como es sabido, es un campo interdisciplinar en el que confluyen la lingüística (pragmática, lingüística del texto, análisis del discurso), la psicología del razonamiento, la teoría de la comunicación, la retórica, la dialéctica y la filosofía (lógica, epistemología). Podría decirse que, de esas perspectivas, la retórica, la lógica y la dialéctica son las tres perspectivas clásicas en teoría de la argumentación. De hecho podría decirse que la teoría de la argumentación surgió con la confluencia, hacia mediados del siglo XX, de estas tres perspectivas, que hoy entendemos a partir de lo que llamo “el principio de las tres Ps” de Joseph Wenzel. Según ese principio, la perspectiva retórica atiende a la argumentación como un proceso natural de comunicación persuasiva, mientas que la perspectiva dialéctica examina la argumentación como un procedimiento o método cooperativo para la toma de decisiones, y, finalmente, la perspectiva lógica se centra y evalúa los argumentos que construimos al argumentar. La tripartición de la teoría de la argumentación en retórica, lógica y dialéctica puede ser simplista, e incluso injusta con otras perspectivas, como la socio-institucional por la que aboga Luis Vega o la lingüística que predomina en los países francófonos, pero es un punto de partida casi obligado.

 

Foto de Maria Isavel Valarezo
Mural ubicado entre la Av. 10 de Agosto e I. Veintimilla, Quito..

De las tres perspectivas clásicas la dialéctica es al mismo tiempo la menos popular y quizá la más importante. El desconocimiento de la dialéctica se debe a una historia bastante tortuosa, con periodos de desaparición y de confusión con otras artes y ciencias, que ha hecho que el término ‘dialéctica’ resulte hoy equívoco, como confirma una consulta al Diccionario de la Lengua Española. El Diccionario recoge nada menos que 10 acepciones de “dialéctica”:

1. adj. Perteneciente o relativo a la dialéctica.
2. m. y f. Persona que profesa la dialéctica.
3. f. Arte de dialogar, argumentar y discutir.
4. f. Método de razonamiento desarrollado a partir de principios.
5. f. Capacidad de afrontar una oposición.
6. f. En un enfrentamiento, apelación a algún tipo de violencia. La dialéctica de las armas.
7. f. Relación entre opuestos. La dialéctica de vencedores y vencidos.
8. f. Fil. En la doctrina platónica, proceso intelectual que permite llegar, a través del significado de las palabras, a las realidades trascendentales o ideas del mundo inteligible.
9. f. Fil. En la tradición hegeliana, proceso de transformación en el que dos opuestos, tesis y antítesis, se resuelven en una forma superior o síntesis.
10. f. Fil. Serie ordenada de verdades o teoremas que se desarrolla en la ciencia o en la sucesión y encadenamiento de los hechos.

El Diccionario remite además a la frase “materialismo dialéctico”, que define como “Doctrina marxista que, frente a una teoría estática de la materia, sostiene que lo real en su totalidad está regido por enfrentamientos, oposiciones y contradicciones que determinan esa realidad material.”

En la propia teoría de la argumentación conviven dos concepciones distintas de la dialéctica. El nombre puede referirse, en primer lugar, al arte de la controversia o del debate, con confrontación de opiniones y de argumentadores. La dialéctica así entendida se centra en las reglas y procedimientos convencionales que rigen los intercambios argumentativos. Es lo que podemos llamar “dialéctica argumentativa”. La acepción 3 del Diccionario de la Lengua Española corresponde, aproximadamente, a esta dialéctica argumentatuva. Pero por dialéctica también puede entenderse al estudio de las oposiciones entre argumentos. Esta concepción presupone un concepto comparativo de argumento convincente, y puede definirse como el estudio de la fuerza de los argumentos. El propósito de esta “dialéctica argumental” es desarrollar estándares y criterios para comparar y evaluar la fuerza relativa de los argumentos. De forma muy aproximada, la acepción 7 del diccionario corresponde a esta dialéctica argumental.

La sesión del seminario tratará de la dialéctica argumentativa, y pretende ser una presentación y una vindicación de esta disciplina. Si la retórica mira la argumentación con los ojos del argumentador, cuyo propósito es persuadir a la audiencia, y la lógica lo hace con los ojos del receptor del argumento, que tiene que decidir si acepta la conclusión propuesta por las razones ofrecidas, la dialéctica se centra en su interacción. Por ello la dialéctica tiene un carácter social o colectivo, frente al individualismo de la retórica y la lógica, que hace de ella una aproximación más prometedora a las prácticas argumentativas, capaz de integrar las otras dos perspectivas.

El primer objetivo de la sesión es definir la dialéctica argumentativa, diferenciándolo de los enfoques retórico y la lógico, y mostrando al mismo tiempo su complementariedad. Los tres enfoques clásicos son normativos y definen distintos sentidos de “buen argumento”. El segundo objetivo de la charla es mostrar cómo se evalúan los argumentos desde esas tres perspectivas y cómo reconocer las críticas de uno y otro tipo. Finalmente, el tercer objetivo es mostrar la importancia de la dialéctica para asegurar la racionalidad de creencias, intenciones y actitudes –es decir, para asegurar que éstas se apoyan en las mejores razones.

Bibliografía.

Marraud, H. (2018a) Prácticas lingüística y prácticas argumentativas. En C. Noemi Padilla (ed.), Perspectivas sobre el significado, pp. 85-108. La Serena: Universidad de la Serena.

Marraud, H. (2018b) La calidad de la argumentación en las democracias contemporáneas. De próxima aparición en Quadripartita Ratio.

Vega Reñón, L. (2015) Introducción a la teoría de la argumentación. Problemas y perspectivas. Lima: Palestra.

Si desea citar esta entrada

Marraud, Hubert (2018). El papel de la razón en el debate y en la deliberación. En Niaia, consultado el 29/10/2018 en http://www.niaia.es/el-papel-de-la-razon-en-el-debate-y-la-deliberacion/  

Las imágenes, tomadas de un artículo de María Isabel Valarezo. Reportera gráfica. 15 Noviembre 2014

Seminario Permanente 2ª sesión

Hubert Marraud: El papel de la razón en el debate y la deliberación

El próximo martes día 6 de noviembre tenemos la segunda sesión del seminario permanente del grupo de trabajo Niaiá, dedicado este año a El sentido del debate en sociedades democráticas

En la próxima sesión, Hubert Marraud, profesor titular de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM, especialista en el campo de la argumentación, centrará la reflexión en el papel específico que tiene la razón en el debate y la deliberación. Una síntesis de lo que va a exponer está publicada en otra entrada de este blog.

La sesión comenzara a las 17:15, quince minutos más tarde de lo habitual. Será retransmitida en directa a través de adobeconnect

 

El arte de la retórica 2

Félix García Moriyón.

Profesor Honorario. Dpto. Didácticas Específicas. UAM

 

El nacimiento de la retórica está vinculado directamente a la vida política y judicial en el marco de las democracias griegas del periodo clásico, con dos figuras centrales: Isócrates, quien desarrolló un programa concreto de educación centrada en la retórica y fue también un importante orador; y Aristóteles, que sistematizó todo el conocimiento sobre retórica en un libro con ese título. En el ámbito del mundo clásico, ya se vio con claridad la delicada frontera entre una retórica encaminada a convencer, procurando ofrecer los mejores argumentos y buscando la verdad, y otra encaminada a ganar los juicios, sin prestar ya tanta atención a la verdad. Se buscaba sobre todo persuadir, recurriendo incluso a procedimientos argumentativos poco virtuosos. Las polémicas de Sócrates con los sofistas son buena prueba de ese problema.

Durante toda la Edad Media, se mantuvo la retórica, que formaba parte de la primera parte de la formación, el Trivium, junto con a la Gramática (dominio de las palabras) y la lógica (dominio de la argumentación); la retórica afrontaba el uso de la figuras encaminadas a lograr un discurso elocuente y convincente. El nacimiento de la Universidad está vinculado a esas artes liberales. Abelardo abrió el modelo del debate como modelo pedagógico, y la escolástica clásica lo llevo hasta el final: la Suma Teológica de Tomás de Aquino es un auténtico monumento al debate por escrito: todas las cuestones que que aborda tienen la misma estructura con una pregunta inicial seguida de argumentos, refutaciones y conclusiones.

A finales de la Edad Media decayó la retórica y su papel en la educación, pero en la segunda mitad del siglo XX hubo un fuerte renacimiento que ha revalorizado su importancia en la vida política y judicial, y también en la educación. Con la significativa contribución de la psicología y la ciencia política, y autores fundamentales como Perelman y Lakoff, se ha enriquecido el campo de la retórica: ahora son importantes la publicidad, la propaganda, las imágenes…  se hacen aportaciones desde la lingüística cognitiva, la psicología social. Y además se ha extendido a otras disciplinas científicas. Los departamentos de comercialización en las empresas, los asesores de campaña electoral o las empresas de publicidad sitúan la retórica en un lugar prioritario de su actividad, encaminada a convencer a sus potenciales clientes o electores.

Se mantienen de este modo los tres géneros clásicos de la retórica: judicial (vencer en un juicio), deliberativo (discusión y debate para tomar decisiones políticas) y epidíctico (alabar o denostar a un personaje o situación). Se conserva igualmente la necesidad de tener en cuenta las reglas que deben orientar la construcción de un discurso retórico de calidad. Y del mismo modo, se mantiene la preocupación por la dimensión ética de la potencia persuasiva de la retórica, siempre en el territorio fronterizo que separa el discurso manipulador, que busca la persuasión y se desentiende del valor de verdad de lo expuesto, del discurso empeñado en la búsqueda compartida de la verdad, cuyo objetivo es el convencimiento argumentado de las personas.

Aristóteles mencionaba ya tres tipos de argumentos que cimentaban la calidad y el rigor de la retórica, y siguen teniendo total validez.

El primergrupo estaba ligado el ethos, y tienen tanto valor afectivo como moral. El emisor debe adoptar unas actitudes cuando presenta su argumentación: debe ser sensato y fiable, ofreciendo razones relevantes y pertinentes, yconectando afectivamente con la audiencia y sus intereses. Ayuda a eso igualmente las habilidades puramente oratorias relacionadas con lo que los clásicos llamaban la elocutio: hablar bien, esto es, con claridad, con corrección gramatical y en un estilo comprensible y claro para la audiencia. El recurso a las figuras retóricas tiene una gran importancia para lograr un mayor impacto en la audiencia.

Las aportaciones de quienes han reflexionado sobre las exigencias éticas de la investigación científica, como Robert Merton y Peirce, o las reglas de la argumentación pragmática, como Grice, permiten tener en cuenta otras virtudes epistemológicas que deben estar presentes en la retórica como actividad fundamentalmente argumentativa. Destacamos, entre otras, estas: a) la parresía (exigencia de veracidad arrostrando el riesgo que asume quien dice la verdad);b) la humildad o principio de falibilidad doxástica (admitir de entrada la posibilidad de estar equivocados); c) evitar la auto-indulgencia epistémica (complacernos en exceso con las creencias compartidas); d) hablar sine ira ac studio (se manifiesta en mostrar paciencia y cuidado amoroso de los argumentos, buscando de ese modo el convencimiento tranquilo y profundo de la audiencia); e) no caer en la acepción de personas y los prejuicios (evitar sesgos y mostrar cordialidad y apertura mental); f) la caridad argumentativa (conceder al interlocutor y la audiencia la máxima credibilidad como punto de partida); y g) la racionalidad contextual (ofrecer una interpretación plausible en función del conocimiento contextual).

El segundo grupo está ligado al pathos: de orden puramente afectivo y vinculado sobre todo a provocarlos en quienes van a recibir el discurso. Según Aristóteles, estos argumentos se basan en suscitar ira (ὀργή), calma (πραότης), odio (μίσος), amistad (φιλία), miedo (φόβος), confianza (θάρσος), vergüenza (αἰσχύνη), indignación (τὸ νεμεσάν), agradecimiento (χάρις), compasión (ἐλείνος) y envidia (φθόνος) por las virtudes de otro (ζήλος). La misma palabra, pathos nos indica que muy posiblemente esta sea la parte más cuestionable del proceso retórico. Por un lado, hace referencia a pasiones, a sentimientos fuertes que más bien padecemos o sufrimos, pero sobre los que difícilmente tenemos control. Un buen discurso, una maestra pieza de retórica, puede enfurecer a la audiencia, lo que puede conducir a comportamientos muy negativos. Pero también puede persuadir o manipular con más facilidad al marginar la evaluación racional de lo que escuchamos o leemos. Discursos como el de Marco Antonio y Bruto  a la muerte de césar son un buen ejemplo de la potencia del pathos para hacer a la gente comportarse de una manera determinada. Como lo eran los discursos de Hitler.

La retórica ha vuelto con fuerza y es frecuente en estos momentos celebrar torneos de debate en muchos centros educativos de distinto nivel, especialmente en la educación secundaria y en la universidad. El objetivo es fomentar la capacidad hablar bien en público y de argumentar bien, siendo capaces de sostener las propias ideas y refutar las ideas opuestas. Además, el objetivo es igualmente preparar a las “élites” universitarias para su posible dedicación a la vida política, en sociedades democráticas en las que la deliberación forma parte de la vida política cotidiana. En todo caso, los torneos de debate, por su propia naturaleza, son susceptibles de fomentar los rasgos más negativos de la retórica, puesto que son competiciones y en estas lo importante termina siendo ganar más que participar.

Bien está sin duda mejorar la capacidad retórica de todas las personas, pero conviene insistir en que el valor de la misma está profundamente vinculado al dominio de los tres ámbitos mencionados: el ethos, el logos y el pathos. Si no se cuida bien especialmente el pathos, las beneficios de la retórica se desvanecen. Esta misma fue la observación realizada por una de las personas que asistieron a la sesión del seminario cuando ya se terminaba el tiempo. Buena observación.

PD. Este texto se ha redactado tras la sesión, por lo que ha podido incorporar reflexiones y aportaciones que se hicieron entonces. La sesión entera fue grabada y es accesible en este enlace

Si desea citar esta entrada

García Moriyón, F. (2018). ¿Es la tecnología neutral? En Niaia, consultado el 30/05/2018 en http://www.niaia.es/el-arte-de-la-retorica-2/

 

Read more

El arte de la retórica

Comienza el seminario permanente de este año sobre el sentido del debate en sociedades democráticas y la primera sesión será una introducción a la retórica, una de siete artes liberales del mundo clásico grecorromano.

El nacimiento de la retórica está vinculado directamente a la vida política y judicial en el marco de las democracias griegas del periodo clásico, con dos figuras centrales: Isócrates, quien desarrolló un programa concreto de educación centrada en la retórica y fue también un importante orador; y Aristóteles que sistematizó todo el conocimiento sobre retórica en un libro con ese título. En el ámbito del mundo clásico, ya se vio con claridad la delicada frontera entre una retórica encaminada a convencer, procurando ofrecer las mejores argumentos y buscando la verdad, y otra encaminada a ganar los juicios, sin prestar ya tanta atención a la verdad por lo que el objetivo era persuadir, recurriendo incluso a procedimientos argumentativos poco virtuosos. Las polémicas de Sócrates con los sofistas son buena prueba de ese problema.

A finales de la Edad Media decayó la retórica y su papel en la educación, pero en la segunda mitad del siglo XX hubo un fuerte renacimiento que ha revalorizado su importancia en la vida política y judicial, y también en la educación. En estos momentos es frecuente encontrar que se celebran torneos de debate en muchos centros educativos de nivel, especialmente en la educación secundaria y en la universidad. El objetivo es fomentar la capacidad hablar bien en publico y de argumentar bien, siendo capaces de sostener las propias ideas y refutar las ideas opuestas. Además, el objetivo es igualmente preparar a las “élites” universitarias para su posible dedicación a la vida política, en sociedades democráticas en las que la deliberación forma parte de la vida política cotidiana. Por otras parte, se reproducen conflictos antiguos: no es fácil distinguir la buena argumentación pública de la capacidad de manipulación y distorsión vinculada a bien elaboradas técnicas de persuasión y manipulación, e incluso de control ideológico.

Tras hablar con los expertos correspondientes de la UAM, en esta ocasión, vamos a transmitir la videoconferencia en streaming. Lo haremos con la herramienta Adobe Connect con la que se conectarán a una sala virtual a través de la URL: https://uam.adobeconnect.com/audiovisuales las personas interesadas en seguir la sesión, quienes podrán ver y escuchar, pero intervenir solo a través de un chat. El horario es de 17:00 a 18:30 hora de Madrid.Esperamos que todo salga bien y que pueda seguirse la sesión con la calidad adecuada

Coordina y orienta la sesión: Félix García Moriyón. Prof. Honorario de la UAM. Grupo de investigación Niaiá

 

Implicaciones morales del estudio Moral Machine

Javier Gonzalez Vela Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Autónoma de Madrid.   Desde finales del siglo …

El pluralismo como ventaja o inconveniente

Jose Angel Medina Profesor Psicología Social, del Trabajo y Diferencial UCM. Miembro de Tangente Las dificultades inherentes …

El papel de la razón en el debate y en la deliberación

Huberto Marraud Profesor titular. UAM La teoría de la argumentación estudia nuestras prácticas argumentativas¸ es decir, …