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Implicaciones morales del estudio Moral Machine

Javier Gonzalez Vela

Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Autónoma de Madrid.

 

Desde finales del siglo XX estamos asistiendo a una auténtica revolución tecnológica cuyo impacto en la sociedad es difícil de determinar en toda su extensión, pero cuyos primeros efectos son ya claramente visibles. La aparición de Internet, el despliegue masivo de los dispositivos móviles, la difusión de las redes sociales…, todo ello conlleva cambios de comportamiento profundos. Los avances en la capacidad de computación junto a las nuevas técnicas de tratamiento masivo de datos (que se conocen con el término técnico de “Big Data”) proporcionan las herramientas necesarias para desarrollar sistemas que interactúan con nosotros de manera completamente nueva. Y los avances en robótica y en Inteligencia Artificial nos proporcionan nuevos dispositivos con los que tendremos que acostumbrarnos a convivir. Uno de los ejemplos más significativos, aunque no el único, lo constituyen los coches autónomos, capaces de conducir ellos solos sin requerir asistencia humana: son una muestra de que tanto la inteligencia artificial como los dispositivos que la implementan han alcanzado ya a un nivel de madurez tal que nos obliga a tomar decisiones concretas sobre cuestiones que normalmente abordaríamos de manera intuitiva. El comportamiento básico de las máquinas hay que programarlo, hay que escribirlo, y por tanto hay que especificarle a la máquina los criterios con los que debe comportarse ante determinadas situaciones. Es decir, hay que transcribir a algoritmos ejecutables por una máquina los criterios morales bajo los cuales tomamos determinadas decisiones. Y eso nos obliga a pensar cuáles son esos criterios morales, y por qué escogemos esos y no otros.

Para abordar estas cuestiones surgen iniciativas que, aprovechando las capacidades de Big Data, recaban información de un gran número de personas sobre sus preferencias y decisiones con la idea de utilizar las más extendidas como referencias morales.

Por Big Data entendemos el conjunto de técnicas que permiten hacer un procesado de cantidades ingentes de datos. Estos datos se obtienen ya fácilmente de la interacción con múltiples sistemas que nos rodean, y la capacidad de computación para procesarlos está ya disponible. Big Data te permite por tanto obtener patrones y correlaciones a partir de un número muy elevados de datos, y de ahí extraer conclusiones útiles.

 

Así nos encontramos, por ejemplo, con la encuesta de la Moral Machine elaborada conjuntamente por investigadores del CNRS francés (Centre National de la Recherche Scientifique), el MIT y las universidades de Harvard y de la Columbia Británica, o por el Moral Sense Test realizado por la Universidad de Harvard (y que ya han contestado más de 200.000 personas).

Centrándonos en la Moral Machine, posiblemente la más conocida puesto que han participado cerca de 2,5 millones de personas de 233 países distintos, se presenta vía web un formulario con múltiples escenarios en los que un coche autónomo está en situación de accidente inmediato por atropello, y debe decidir cómo actuar en cada caso, sabiendo que todas las decisiones implican salvar a unos seres y condenar a otros. Se trata de una variante del dilema del tranvía, en la que se presentan varios factores (salvar a personas frente a salvar animales, pasajeros frente a peatones, salvar más vidas frente a salvar menos, personas jóvenes frente a ancianas…, y así hasta nueve), y el participante tiene que elegir cuál es la opción mejor en cada caso. Utilizando el análisis de datos, se procesan todas las respuestas y se obtienen una serie de patrones de conducta, que se pueden agrupar por áreas geográficas, razas, sexos, o cualquier otro parámetro que se considere conveniente. Pero el sistema es aún más detallado, puesto que sitúa a cada persona en una escala comparativa respecto al resto de participantes, e incluso informa de cuáles han sido sus preferencias particulares que le han guiado en sus respuestas. Es indudable que te hace reflexionar sobre tus preferencias, pero… ¿podría un sistema así, al informarte de tus propias preferencias, llegar en un momento dado a condicionarlas? No es solo que te haga reflexionar sobre tus preferencias, sino que de alguna manera te las propone.

Sin entrar en un análisis detallado de los resultados (que se pueden consultar en el siguiente enlace), hay determinadas aspectos que merecen la pena destacarse: existen variaciones individuales importantes, especialmente cuando se considera el sexo y la religiosidad del participante; las preferencias están altamente correlacionadas con variaciones culturales y económicas entre países (considerando tres áreas de países claramente diferenciadas: occidentales, orientales y latinoamericanos); y  además se notan diferencias notables entre culturas individualistas y culturas de colectividad. Pero aun así, en el análisis de los resultados se observan tres criterios que se repiten de manera clara e inequívoca. La gente prefiere mayoritariamente:

  1. salvar antes a las personas que a los animales.
  2. salvar el mayor número posible de vidas.
  3. salvar a personas jóvenes antes que a personas mayores.

Independiente de la valoración que nos merezcan estos criterios, cabe preguntarse si se trata de un método adecuado para establecer unas reglas morales. ¿El hecho de que una mayoría de personas los elijan los determina ya como criterios válidos? Y si fuera así, ¿en qué porcentaje se podría cifrar una mayoría válida?

Y no es que la Moral Machine pretenda establecer de esta manera los criterios (hasta la fecha, el único intento serio lo ha realizó en 2017 la “German Ethics Commision on Automated and Connected Driving“), pero sí intenta proporcionar una referencia válida para ello.

Tal vez si estuviésemos de acuerdo en la existencia de una moral universal válida sería más sencillo responder a estas preguntas, pero más allá de considerar que una elección moralmente correcta es la que maximiza el bien común, no parece haber un consenso claro sobre la existencia o no de una moral universal. Sirva como referencia la encuesta que sobre este tema  The Evolution Institute(*) ha realizado entre 15 autores, entre los que se dan todas las opciones posibles: si, no, quizás…

Tal vez las respuesta a estas dudas se encuentre en las propias conclusiones de los impulsores de la Moral Machine, cuando dicen que «mientras que las preferencias éticas del público no deben ser necesariamente el primer árbitro de una política ética, la intención que tenga la gente de comprar coches autónomos y tolerarlos en las carreteras dependerá de la aceptación de las reglas éticas que se adopten», e igualmente cuando establecen que «antes de permitir que los coches tomen decisiones morales debemos iniciar un debate global para expresar nuestras opiniones a las empresas que diseñarán los algoritmos morales. La MM ha sido desarrollada para iniciar ese debate.»

Sin embargo, el método que utiliza el MIT en su Moral Machine parece ser bastante práctico: es un método eficiente en el sentido de que ofrece unas respuestas razonablemente rápidas y que pueden concitar los mayores acuerdos. Y lo que puede llegar a ser más importante: puede acabar resultando una vía muy cómoda de tomar decisiones. Porque al final a las personas no les gusta tomar decisiones incómodas. Este es un efecto que se ve también claramente en el análisis de los resultados de la Moral Machine: en la variante del escenario en el que para salvar cinco vidas debes activar una palanca que mataría a una persona, el 90% de los encuestados preferiría no tener que activar la palanca.

Las decisiones son incómodas. Pero en el momento en que dispongamos de inteligencias artificiales, que además hayan sido capaces de aprender comportamientos de manera autónoma (y hay que decir que se está avanzando mucho en conseguir que las inteligencias artificiales aprendan rápidamente a partir de su propia experiencia), ¿no resultará muy reconfortante saber que alguien o algo podrá elegir por ti sin miedo a equivocarse? De una manera limpia y eficiente te pueden eximir de toda responsabilidad. ¿No sería ésta una situación que mucha gente encontraría deseable?

Al final podríamos estar sacrificando nuestra responsabilidad en aras de la eficiencia y la comodidad. ¿Nos llevaría esto a que una inteligencia artificial acabase sabiendo mejor que nosotros lo que nos conviene?

(*) The Evolution Institute es una organización sin ánimo de lucro con sede en San Antonio, Florida. Fundada en el año 2010 por David Sloan Wilson, biólogo evolutivo (área de la biología que estudia los cambios de los seres vivos a través del tiempo) y distinguido profesor de ciencias biológicas y antropología en la Universidad de Binghamton, EE.UU. The Evolution Institute busca aplicar la ciencia evolutiva a los problemas sociales. Y a través del proyecto Seshat hace un extenso de técnicas de tratamiento masivo de datos para comprobar hipótesis científicas. (fuente: Wikipedia).

Referencias:

Anónimo (s.f.) Big Data: ¿En qué consiste? Su importancia, desafíos y gobernabilidad. En Power Data. Accesible el 25/11/2017 en https://www.powerdata.es/big-data

Miranda-Saavedra, Diego (2018). De cuando la filosofía rescató a la inteligencia artificial. En Retina. El País. Accesible el 25/11/2018 en (https://retina.elpais.com/retina/2018/10/30/tendencias/1540906405_872503.html#?id_externo_nwl=newsletter_retina20181108

Malo, Pablo (2018) ¿Existe una moral universal?  En Evolución y Neurociencia. Accesible el 25/11/2108 en https://evolucionyneurociencias.blogspot.com/2018/06/existe-una-moral-universal.html

Plaza López, José Ángel. (2018) Bioética. El peligro de vivir en una sociedad digital diseñada para manipular. En Retina. El País. Accesible el 25/11/2017 en https://retina.elpais.com/retina/2018/10/02/tendencias/1538462550_862834.html

Torre, Diego de la y Martín-Peñasco, Jaime (2018) ¿Qué es el aprendizaje profundo? Así es el método de obtención de conocimientos de la Inteligencia Artificial. En Blogthinkbig. Accesible el 25/11/2018 eb  https://blogthinkbig.com/aprendizaje-profundo-inteligencia-artificial

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Gonzalez Vela, Javier (2018).  Implicaciones morales del estudio Moral Machine. En Niaia, consultado el 28/11/2018 en https://www.niaia.es/implicaciones-morales-del-estudio-moral-machine/

El pluralismo como ventaja o inconveniente

Jose Angel Medina

Profesor Psicología Social, del Trabajo y Diferencial UCM. Miembro de Tangente

Las dificultades inherentes a organizaciones o sociedades tienen su raíz en la diversidad de opiniones, pensamientos y formas de comunicarse. A menudo el pluralismo y la diversidad son un inconveniente que afecta a la democracia o a la capacidad de ejecución de objetivos.

Los procedimientos asamblearios y colectivos en los que un conjunto de personas pretende dilucidar cuál es la opción para cumplir sus objetivos, con vocación democrática y participativa y, a menudo, con intenciones orientadas al cambio social, son un espacio y un tiempo donde la diversidad y las dificultades para su encaje en una propuesta conjunta toman un  protagonismo especial.

Estas dificultades, lejos de ser un problema asociado al tipo específico de agrupación y a las personas concretas que la forman, es consustancial a estas agrupaciones. Y, si no se reflexiona y actúa en consecuencia, mostrarán todo su poder incapacitante para avanzar lo que suele dar al traste con los objetivos genéricos de esos colectivos.

Los procesos colectivos tienen algunas características objetivas, (tamaño, dificultad de las metas, sistemas de comunicación dispares, o cultura contraria) que hacen ya nacer esas dificultades. Entre ellas destaca la diferencia como una lógica de articulación compleja y, a menudo, desconocida. Es por eso que una parte importante de la socialización y el aprendizaje de la interacción colectiva se asiente sobre la persuasión, la argumentación y demás técnicas que conllevan el intento de convencer y, por tanto, de hacer desaparecer la diversidad para convertirse en uniformidad.

Las propias ideas que las personas tenemos sobre la construcción colectiva y los procesos de carácter asambleario también pueden influir. Estas asambleas no suelen tener una identidad clara, representan de forma genuina la participación democrática (sean como sean y actúen como actúen), suelen tener una tensión entre la autenticidad del concepto y las posibilidades reales y “sufren” por la dialéctica entre los resultados hacia dentro y hacia fuera.

La participación y la acción colectiva están limitadas en cuanto a tareas y fines, adolecen de una gran cantidad de mitos políticos, en muchas ocasiones desprecian las diferencias de género, sufren la incompetencia colectiva derivada del sistema educativo, tienen problemas para articular la identidad individual y la colectiva y son conductas muy vulnerables. Además están siendo desarrolladas en una cultura entregada a la posmodernidad, en la era del (des)conocimiento, en un ambiento de desigualdad grande y de igual indiferencia.

Conocer los principios que rigen (o pueden regir) la construcción colectiva y los procedimientos asamblearios puede ayudar a construirlos de manera que a pesar de todo esto, se conviertan en herramientas útiles para construir discurso, territorio, acción política y bienestar.

Estos principios son de carácter prescriptivo algunos, y otros de carácter  activo. Han de tener en cuenta que cada acción colectiva tiene una vertiente política (en el más amplio sentido de la palabra) y una vertiente dinámica.

Los objetivos de esta sesión son tres. Por un lado cualificar y conocer cuáles son las dificultades que pueden afectar negativamente a los procesos de construcción colectiva. En segundo lugar conocer los principios colectivos de la acción discursiva y las funciones que se han de cumplir en sus dos vertientes. Y en tercer lugar someter todo esa información al debate.

Bibliografía

Cembranos, F, y Medina, J.A. (2003). Grupos inteligentes: teoría y práctica del trabajo en equipo. Madrid: Editorial Popular.

Klandermans, B. (1994). La construcción social de la protesta y los campos pluriorganizativos.  En E. Laraña y J. Gusfield (Eds.) Los nuevos movimientos sociales: de la ideología a la identidad (pp. 183-220). Madrid: CIS.

Medina, J. A. (2017) El papel de las asambleas en los nuevos movimientos sociales. Democracia, participación, cambio social y necesidades humanas. Madrid, UCM

Sabucedo, J. M. (1988). Participación política. J. Seoane & A. Rodríguez. Psicología política, 165-194.

Tarrés, M.L. (1992) Perspectivas analíticas en la Sociología de la acción colectiva. Estudios Sociológicos, 10, 735-757.

Tarrow, S. (1998). Power in movement. Cambridge: Cambridge University Press.

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Medina, José Ángel (2018).  El pluralismo como ventaja o inconveniente. En Niaia, consultado el 29/10/2018 en https://www.niaia.es/el-pluralismo-como-ventaja-o-inconveniente/

 

La sesión del Seminario se celebra el martes 04/12/2018 en la sala de Juntas de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación. Será retransmitida en directo a través de https://uam.adobeconnect.com/profesorado

El papel de la razón en el debate y en la deliberación

Huberto Marraud

Profesor titular. UAM

La teoría de la argumentación estudia nuestras prácticas argumentativas¸ es decir, las prácticas en las que pedir, dar y recibir razones es un componente esencial. Entre esas prácticas ocupa un lugar destacado la deliberación, un tipo de diálogo o intercambio argumentativo en el que los participantes intentan tomar conjuntamente una decisión sobre un asunto de interés común. El debate, que Douglas Ehninger y Wayne Brockriede definen como un procedimiento para la toma crítica de decisiones en el que las partes apelan a un árbitro y se comprometen a acatar sus decisiones, proporciona otro ejemplo de práctica argumentativa.

La teoría de la argumentación, como es sabido, es un campo interdisciplinar en el que confluyen la lingüística (pragmática, lingüística del texto, análisis del discurso), la psicología del razonamiento, la teoría de la comunicación, la retórica, la dialéctica y la filosofía (lógica, epistemología). Podría decirse que, de esas perspectivas, la retórica, la lógica y la dialéctica son las tres perspectivas clásicas en teoría de la argumentación. De hecho podría decirse que la teoría de la argumentación surgió con la confluencia, hacia mediados del siglo XX, de estas tres perspectivas, que hoy entendemos a partir de lo que llamo “el principio de las tres Ps” de Joseph Wenzel. Según ese principio, la perspectiva retórica atiende a la argumentación como un proceso natural de comunicación persuasiva, mientas que la perspectiva dialéctica examina la argumentación como un procedimiento o método cooperativo para la toma de decisiones, y, finalmente, la perspectiva lógica se centra y evalúa los argumentos que construimos al argumentar. La tripartición de la teoría de la argumentación en retórica, lógica y dialéctica puede ser simplista, e incluso injusta con otras perspectivas, como la socio-institucional por la que aboga Luis Vega o la lingüística que predomina en los países francófonos, pero es un punto de partida casi obligado.

 

Foto de Maria Isavel Valarezo
Mural ubicado entre la Av. 10 de Agosto e I. Veintimilla, Quito..

De las tres perspectivas clásicas la dialéctica es al mismo tiempo la menos popular y quizá la más importante. El desconocimiento de la dialéctica se debe a una historia bastante tortuosa, con periodos de desaparición y de confusión con otras artes y ciencias, que ha hecho que el término ‘dialéctica’ resulte hoy equívoco, como confirma una consulta al Diccionario de la Lengua Española. El Diccionario recoge nada menos que 10 acepciones de “dialéctica”:

1. adj. Perteneciente o relativo a la dialéctica.
2. m. y f. Persona que profesa la dialéctica.
3. f. Arte de dialogar, argumentar y discutir.
4. f. Método de razonamiento desarrollado a partir de principios.
5. f. Capacidad de afrontar una oposición.
6. f. En un enfrentamiento, apelación a algún tipo de violencia. La dialéctica de las armas.
7. f. Relación entre opuestos. La dialéctica de vencedores y vencidos.
8. f. Fil. En la doctrina platónica, proceso intelectual que permite llegar, a través del significado de las palabras, a las realidades trascendentales o ideas del mundo inteligible.
9. f. Fil. En la tradición hegeliana, proceso de transformación en el que dos opuestos, tesis y antítesis, se resuelven en una forma superior o síntesis.
10. f. Fil. Serie ordenada de verdades o teoremas que se desarrolla en la ciencia o en la sucesión y encadenamiento de los hechos.

El Diccionario remite además a la frase “materialismo dialéctico”, que define como “Doctrina marxista que, frente a una teoría estática de la materia, sostiene que lo real en su totalidad está regido por enfrentamientos, oposiciones y contradicciones que determinan esa realidad material.”

En la propia teoría de la argumentación conviven dos concepciones distintas de la dialéctica. El nombre puede referirse, en primer lugar, al arte de la controversia o del debate, con confrontación de opiniones y de argumentadores. La dialéctica así entendida se centra en las reglas y procedimientos convencionales que rigen los intercambios argumentativos. Es lo que podemos llamar “dialéctica argumentativa”. La acepción 3 del Diccionario de la Lengua Española corresponde, aproximadamente, a esta dialéctica argumentatuva. Pero por dialéctica también puede entenderse al estudio de las oposiciones entre argumentos. Esta concepción presupone un concepto comparativo de argumento convincente, y puede definirse como el estudio de la fuerza de los argumentos. El propósito de esta “dialéctica argumental” es desarrollar estándares y criterios para comparar y evaluar la fuerza relativa de los argumentos. De forma muy aproximada, la acepción 7 del diccionario corresponde a esta dialéctica argumental.

La sesión del seminario tratará de la dialéctica argumentativa, y pretende ser una presentación y una vindicación de esta disciplina. Si la retórica mira la argumentación con los ojos del argumentador, cuyo propósito es persuadir a la audiencia, y la lógica lo hace con los ojos del receptor del argumento, que tiene que decidir si acepta la conclusión propuesta por las razones ofrecidas, la dialéctica se centra en su interacción. Por ello la dialéctica tiene un carácter social o colectivo, frente al individualismo de la retórica y la lógica, que hace de ella una aproximación más prometedora a las prácticas argumentativas, capaz de integrar las otras dos perspectivas.

El primer objetivo de la sesión es definir la dialéctica argumentativa, diferenciándolo de los enfoques retórico y la lógico, y mostrando al mismo tiempo su complementariedad. Los tres enfoques clásicos son normativos y definen distintos sentidos de “buen argumento”. El segundo objetivo de la charla es mostrar cómo se evalúan los argumentos desde esas tres perspectivas y cómo reconocer las críticas de uno y otro tipo. Finalmente, el tercer objetivo es mostrar la importancia de la dialéctica para asegurar la racionalidad de creencias, intenciones y actitudes –es decir, para asegurar que éstas se apoyan en las mejores razones.

Bibliografía.

Marraud, H. (2018a) Prácticas lingüística y prácticas argumentativas. En C. Noemi Padilla (ed.), Perspectivas sobre el significado, pp. 85-108. La Serena: Universidad de la Serena.

Marraud, H. (2018b) La calidad de la argumentación en las democracias contemporáneas. De próxima aparición en Quadripartita Ratio.

Vega Reñón, L. (2015) Introducción a la teoría de la argumentación. Problemas y perspectivas. Lima: Palestra.

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Marraud, Hubert (2018). El papel de la razón en el debate y en la deliberación. En Niaia, consultado el 29/10/2018 en http://www.niaia.es/el-papel-de-la-razon-en-el-debate-y-la-deliberacion/  

Las imágenes, tomadas de un artículo de María Isabel Valarezo. Reportera gráfica. 15 Noviembre 2014

Seminario Permanente 2ª sesión

Hubert Marraud: El papel de la razón en el debate y la deliberación

El próximo martes día 6 de noviembre tenemos la segunda sesión del seminario permanente del grupo de trabajo Niaiá, dedicado este año a El sentido del debate en sociedades democráticas

En la próxima sesión, Hubert Marraud, profesor titular de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM, especialista en el campo de la argumentación, centrará la reflexión en el papel específico que tiene la razón en el debate y la deliberación. Una síntesis de lo que va a exponer está publicada en otra entrada de este blog.

La sesión comenzara a las 17:15, quince minutos más tarde de lo habitual. Será retransmitida en directa a través de adobeconnect

 

El arte de la retórica 2

Félix García Moriyón.

Profesor Honorario. Dpto. Didácticas Específicas. UAM

 

El nacimiento de la retórica está vinculado directamente a la vida política y judicial en el marco de las democracias griegas del periodo clásico, con dos figuras centrales: Isócrates, quien desarrolló un programa concreto de educación centrada en la retórica y fue también un importante orador; y Aristóteles, que sistematizó todo el conocimiento sobre retórica en un libro con ese título. En el ámbito del mundo clásico, ya se vio con claridad la delicada frontera entre una retórica encaminada a convencer, procurando ofrecer los mejores argumentos y buscando la verdad, y otra encaminada a ganar los juicios, sin prestar ya tanta atención a la verdad. Se buscaba sobre todo persuadir, recurriendo incluso a procedimientos argumentativos poco virtuosos. Las polémicas de Sócrates con los sofistas son buena prueba de ese problema.

Durante toda la Edad Media, se mantuvo la retórica, que formaba parte de la primera parte de la formación, el Trivium, junto con a la Gramática (dominio de las palabras) y la lógica (dominio de la argumentación); la retórica afrontaba el uso de la figuras encaminadas a lograr un discurso elocuente y convincente. El nacimiento de la Universidad está vinculado a esas artes liberales. Abelardo abrió el modelo del debate como modelo pedagógico, y la escolástica clásica lo llevo hasta el final: la Suma Teológica de Tomás de Aquino es un auténtico monumento al debate por escrito: todas las cuestones que que aborda tienen la misma estructura con una pregunta inicial seguida de argumentos, refutaciones y conclusiones.

A finales de la Edad Media decayó la retórica y su papel en la educación, pero en la segunda mitad del siglo XX hubo un fuerte renacimiento que ha revalorizado su importancia en la vida política y judicial, y también en la educación. Con la significativa contribución de la psicología y la ciencia política, y autores fundamentales como Perelman y Lakoff, se ha enriquecido el campo de la retórica: ahora son importantes la publicidad, la propaganda, las imágenes…  se hacen aportaciones desde la lingüística cognitiva, la psicología social. Y además se ha extendido a otras disciplinas científicas. Los departamentos de comercialización en las empresas, los asesores de campaña electoral o las empresas de publicidad sitúan la retórica en un lugar prioritario de su actividad, encaminada a convencer a sus potenciales clientes o electores.

Se mantienen de este modo los tres géneros clásicos de la retórica: judicial (vencer en un juicio), deliberativo (discusión y debate para tomar decisiones políticas) y epidíctico (alabar o denostar a un personaje o situación). Se conserva igualmente la necesidad de tener en cuenta las reglas que deben orientar la construcción de un discurso retórico de calidad. Y del mismo modo, se mantiene la preocupación por la dimensión ética de la potencia persuasiva de la retórica, siempre en el territorio fronterizo que separa el discurso manipulador, que busca la persuasión y se desentiende del valor de verdad de lo expuesto, del discurso empeñado en la búsqueda compartida de la verdad, cuyo objetivo es el convencimiento argumentado de las personas.

Aristóteles mencionaba ya tres tipos de argumentos que cimentaban la calidad y el rigor de la retórica, y siguen teniendo total validez.

El primergrupo estaba ligado el ethos, y tienen tanto valor afectivo como moral. El emisor debe adoptar unas actitudes cuando presenta su argumentación: debe ser sensato y fiable, ofreciendo razones relevantes y pertinentes, yconectando afectivamente con la audiencia y sus intereses. Ayuda a eso igualmente las habilidades puramente oratorias relacionadas con lo que los clásicos llamaban la elocutio: hablar bien, esto es, con claridad, con corrección gramatical y en un estilo comprensible y claro para la audiencia. El recurso a las figuras retóricas tiene una gran importancia para lograr un mayor impacto en la audiencia.

Las aportaciones de quienes han reflexionado sobre las exigencias éticas de la investigación científica, como Robert Merton y Peirce, o las reglas de la argumentación pragmática, como Grice, permiten tener en cuenta otras virtudes epistemológicas que deben estar presentes en la retórica como actividad fundamentalmente argumentativa. Destacamos, entre otras, estas: a) la parresía (exigencia de veracidad arrostrando el riesgo que asume quien dice la verdad);b) la humildad o principio de falibilidad doxástica (admitir de entrada la posibilidad de estar equivocados); c) evitar la auto-indulgencia epistémica (complacernos en exceso con las creencias compartidas); d) hablar sine ira ac studio (se manifiesta en mostrar paciencia y cuidado amoroso de los argumentos, buscando de ese modo el convencimiento tranquilo y profundo de la audiencia); e) no caer en la acepción de personas y los prejuicios (evitar sesgos y mostrar cordialidad y apertura mental); f) la caridad argumentativa (conceder al interlocutor y la audiencia la máxima credibilidad como punto de partida); y g) la racionalidad contextual (ofrecer una interpretación plausible en función del conocimiento contextual).

El segundo grupo está ligado al pathos: de orden puramente afectivo y vinculado sobre todo a provocarlos en quienes van a recibir el discurso. Según Aristóteles, estos argumentos se basan en suscitar ira (ὀργή), calma (πραότης), odio (μίσος), amistad (φιλία), miedo (φόβος), confianza (θάρσος), vergüenza (αἰσχύνη), indignación (τὸ νεμεσάν), agradecimiento (χάρις), compasión (ἐλείνος) y envidia (φθόνος) por las virtudes de otro (ζήλος). La misma palabra, pathos nos indica que muy posiblemente esta sea la parte más cuestionable del proceso retórico. Por un lado, hace referencia a pasiones, a sentimientos fuertes que más bien padecemos o sufrimos, pero sobre los que difícilmente tenemos control. Un buen discurso, una maestra pieza de retórica, puede enfurecer a la audiencia, lo que puede conducir a comportamientos muy negativos. Pero también puede persuadir o manipular con más facilidad al marginar la evaluación racional de lo que escuchamos o leemos. Discursos como el de Marco Antonio y Bruto  a la muerte de césar son un buen ejemplo de la potencia del pathos para hacer a la gente comportarse de una manera determinada. Como lo eran los discursos de Hitler.

La retórica ha vuelto con fuerza y es frecuente en estos momentos celebrar torneos de debate en muchos centros educativos de distinto nivel, especialmente en la educación secundaria y en la universidad. El objetivo es fomentar la capacidad hablar bien en público y de argumentar bien, siendo capaces de sostener las propias ideas y refutar las ideas opuestas. Además, el objetivo es igualmente preparar a las “élites” universitarias para su posible dedicación a la vida política, en sociedades democráticas en las que la deliberación forma parte de la vida política cotidiana. En todo caso, los torneos de debate, por su propia naturaleza, son susceptibles de fomentar los rasgos más negativos de la retórica, puesto que son competiciones y en estas lo importante termina siendo ganar más que participar.

Bien está sin duda mejorar la capacidad retórica de todas las personas, pero conviene insistir en que el valor de la misma está profundamente vinculado al dominio de los tres ámbitos mencionados: el ethos, el logos y el pathos. Si no se cuida bien especialmente el pathos, las beneficios de la retórica se desvanecen. Esta misma fue la observación realizada por una de las personas que asistieron a la sesión del seminario cuando ya se terminaba el tiempo. Buena observación.

PD. Este texto se ha redactado tras la sesión, por lo que ha podido incorporar reflexiones y aportaciones que se hicieron entonces. La sesión entera fue grabada y es accesible en este enlace

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García Moriyón, F. (2018). ¿Es la tecnología neutral? En Niaia, consultado el 30/05/2018 en http://www.niaia.es/el-arte-de-la-retorica-2/

 

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